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Quién fue Joseph Pilates y cómo creó el popular método de entrenamiento 25/02/2018

https://www.infobae.com/salud/fitness/2018/02/23/quien-fue-joseph-pilates-y-como-creo-el-popular-metodo-de-entrenamiento/

Quién fue Joseph Pilates y cómo creó el popular método de entrenamiento Una de las célebres figuras de la historia de la actividad física pasó por vivencias peculiares. El hombre que inspiró a muchos tuvo una infancia difícil, y éste fue el motor que lo motivó a desarrollar un sistema de trabajo del cuerpo único que hoy sigue siendo furor

04/12/2017

Otra vez la caminata en análisis…y ciertos médicos mediáticos

Qué hay de ella en relación a la sarcopenia y la resistencia a la insulina?

Jorge Roig (diciembre 2017)

Debo admitir que se instala un cierto revuelo entre los defensores de las caminatas cada vez que algo publico sobre las limitaciones de tal actividad a la hora de mejorar la salud. Muy probablemente esto tenga que ver con el bienestar que algunos sienten frente a esta actividad, lo que no está en causa, valga destacarlo. Sin embargo creo que si ella es propuesta como “la mejor opción” por los que han abrazado a la medicina como profesión, y especialmente si estos siguen estancados en el siglo pasado, deberán presentar argumentos más sólidos, y especialmente de tenor científico, que permitan exceder la máxima que han instalado de que “hace bien”.
Como es plenamente conocido e incuestionable, el músculo esquelético es el tejido más importante en la absorción de glucosa, representando aproximadamente el 75% de la captación de azúcar en todo el cuerpo, estimulada por insulina (Corcoran MP, et al. Skeletal muscle lipid deposition and insulin resistance: effect of dietary fatty acids and exercise. Am J Clin Nutr. 2007). En razón a esto, resulta de enorme importancia la consideración de la sarcopenia en las personas, porque esta patología implica reducir la cantidad de músculo que se posee y, por ello, tener menor capacidad para responder a la carga imprescindible de glucosa a su interior. Expresado en otra forma, la sarcopenia es un posible factor de riesgo para la resistencia a la insulina (RI) al reducirse la cantidad de músculo y, junto a ello, de receptores de insulina.
Respecto de esto último, es de sumo interés tener en cuenta acá que la sarcopenia no se define tan solo por 1) la pérdida de la masa muscular, sino además por 2) la disminución de la fuerza que a ella pueda estar asociada así como 3) a la velocidad reducida en la marcha. Y la importancia de considerar esto es el hecho de conocerse que el vínculo entre la RI y la sarcopenia no es el mismo para las 3 condiciones mencionadas. Así, no todos los criterios para diagnosticar sarcopenia serán adecuados a la hora de analizar al músculo como un órgano regulador de la glucosa en sangre. Y este aspecto no es menor, por cuanto estaremos enfrentando una patología con cuestiones más puntuales que generales, como veremos, porque habrá que decidir qué hacer desde el ejercicio para tener reales beneficios y no tan solo hacer algo en el convencimiento de que ellos aparecerán por contraer músculos.
Si analizáramos por ejemplo al índice de masa muscular (IMC) de una persona, en ella dos cosas se desconsideran, cuánto de tejido graso y de tejido muscular existen. Y este “pequeño detalle”, es porque diferentes autores han dado evidencia que cuando se ajusta debidamente el peso corporal o el IMC, la mayor masa muscular y fuerza se asocian a menor RI (Barzilay JI, et al. Insulin resistance is associated with decreased quadriceps muscle strength in nondiabetic adults aged > or =70 years. Diabetes Care. 2009). Esta consideración es de alta importancia, tal como lo afirma Peppa y colaboradores, al sostener que la asociación entre un elevado IMC bien puede estar vinculado a un excedente de masa grasa, la que sí tiene una asociación positiva con la RI (Peppa M, Koliaki C, et al. Skeletal muscle insulin resistance in endocrine disease. J Biomed Biotechnol. 2010).
Analizando a la masa muscular, ella se expresa de diferentes formas a la hora de cuantificarla. Así por ejemplo, la masa muscular relativa expresa, en porcentaje, a la masa muscular dividida por la masa corporal total (Janssen I, et al. Low relative skeletal muscle mass (sarcopenia) in older persons is associated with functional impairment and physical disability. J Am Geriatr Soc. 2002). O también como la masa muscular apendicular (suma de masa muscular de brazos y piernas) dividida por el peso corporal total y expresado en porcentaje (Estrada M, et al. Functional impact of relative versus absolute sarcopenia in healthy older women. J Am Geriatr Soc. 2007). En esta consideración, es de destacar que la masa muscular relativa es el mejor predictor de RI, tal como lo señalan y demuestran en sus trabajos Bijlsma y colegas (Bijlsma AY, et al. Diagnostic criteria for sarcopenia relate differently to insulin resistance Age (Dordr. 2013). Esta asociación inversa entre la masa muscular relativa y la RI ya había sido observada por Srikanthan y Karlamangla en un trabajo previo al de Bijlsma (Srikanthan P, Karlamangla AS. Relative muscle mass is inversely associated with insulin resistance and prediabetes. Findings from the third national health and nutrition examination survey. J Clin Endocrinol Metab. 2011). Y algunas investigaciones más dan impulso a considerar debidamente a la masa muscular en su contexto. Tal el caso del de Lee y su equipo, que han encontrado que la masa muscular absoluta, sin ajustar para la masa corporal, se asocia positivamente con mayor RI en análisis transversales (Lee CG, et al. Association between insulin resistance and lean mass loss and fat mass gain in older men without diabetes mellitus. J Am Geriatr Soc. 2011).
Analizando lo anterior, se sostiene al presente que la masa muscular relativa más baja está más fuertemente asociada con la RI, ya que otras consideraciones para definir la sarcopenia no corrigen la grasa corporal. Tampoco reflejan la fuerza ni la velocidad al caminar, el papel del tejido muscular como órgano interno regulador de la glucosa, tal y como fue también dado en evidencia por el trabajo de Bijlsma.
El tema a considerar entonces es cómo y cuándo se pierden fibras musculares y unidades motoras específicas de manera de poner a la caminata en análisis. Acá las respuestas desde la ciencia no solo están suficientemente bien documentadas, también tienen bastantes décadas de vigencia en las publicaciones científicas. Veamos. Las unidades motoras (UM) (motoneurona más el conjunto fibrilar muscular por ella inervada), y dentro de estas inexorablemente las rápidas, se pierden por envejecimiento y/o por desuso. Descontando que el envejecimiento es irreversible, el control de la pérdida de UM puede, hasta cierto punto, ser atacado. El tema es que justamente para que esto último se logre, deben inexorablemente ser estimuladas dichas UM rápidas, las que se están perdiendo. El sedentarismo, el envejecimiento, la obesidad, la RI, la diabetes y numerosas patologías más, muestran a estas con una sarcopenia asociada. La caminata, mal que le pese a sus adoradores, en el mejor de los casos estimula las UM lentas, al costo del abandono de la estimulación de las UM rápidas, causa principal que mostrará su deterioro primero y luego su pérdida inexorable. No hay que ir lejos para documentarse que los músculos de sedentarios o del adulto mayor no solo son reducidos en masa muscular, lo son en fibras musculares rápidas. Cualquier libro o artículo científico que trate al respecto lo mostrará en gráficas.
Disminuir el número de UM rápidas no solo es perder fibras musculares, es sacar del músculo las fibras que se muestran como un gran reservorio glucogénico y, claro está, altamente ricas en receptores de insulina y GLT4, el transportador de glucosa por excelencia en las fibras musculares y, recordarlo, responsable de ingresar glucosa desde la circulación al interior fibrilar.
Caminar es perder fibras rápidas, porque no son justamente ellas las que se estimulan. Y caminar es también no cambiar nada a favor de la fisiología humana, porque ello no implica una velocidad y un volumen que quizás pudiera algo garantizar a favor de la salud. Los cambios fisiológicos positivos reclaman de una intensidad, de una duración, de una frecuencia y de una repetición como estímulo de entrenamiento determinado en la semana, como mínimo. Todo lo demás que no considere esto es para la televisión, pero no para las fibras rápidas y por ello para la salud, señores de la medicina televisiva.

Para reflexionar…

04/11/2017

Ser físicamente activa durante el embarazo NO pone en riesgo a la madre o al bebé salvo que haya complicaciones no relacionadas con el embarazo (Artal, R. et al., 2003).
✔️Durante el embarazo y el postparto las mujeres pueden volverse más sedentarias, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades como obesidad y diabetes (Asbee et al., 2009).
✔️Durante el embarazo, el ejercicio ayuda en:
-Mantener la salud y los niveles de fitness (Clapp et al., 2008).
-Aumenta la fuerza muscular y capacidad cardiovascular (Gaston A, et al., 2011).
-Mejora la postura (McGill SM et al., 2003).
-Mejora la calidad del sueño (Smith, K et al., 2013).
-Mejora la habilidad y fuerza a la hora de dar a luz (Sui, Z et al., 2013).
-Controla la ganancia de peso (Goodpaster, B.H., 2003).
-Reducir la incidencia de diabetes gestacional (Gabrielle N, et al.,2004).
-Mejora la salud mental, reduciendo el estrés y mejorando el humor (Gaston A, et al., 2011).
-Ayuda a volver a tu estado físico previo al embarazo (Marquez-Sterling, S
et al., 2000).
-El dolor de espalda asociado a factores hormonales y ganancia de peso puede reducirse a través de un programa de ejercicio físico personalizado (McGill SM et al., 2003).
-En el postparto ayuda en la pérdida de grasa y mejora el bienestar general sin afectar a la producción de leche para alimentar al bebé (Goodpaster, B.H., 2003).
✔️En esta etapa más que nunca tienes que saber asesorarte de buenos profesionales:
-Realiza una valoración médica que indique con seguridad que estás apta para realizar ejercicio físico.
-Realiza ejercicio físico de forma supervisada y programada por un profesional del ejercicio físico titulado y actualizado.
✔️Recuerda que para que el ejercicio físico tenga un impacto positivo, se tiene que hacer correctamente.

Osteosarcopenia: where bone, muscle, and fat collide. - PubMed - NCBI 09/08/2017

ENVEJECEMOS POR LOS DAÑOS, NO POR LOS AÑOS.
Cuando la osteopenia (pérdida de densidad mineral ósea) se sincroniza con la disminución de la masa muscular, de la fuerza y de ​​la función, el diagnóstico es OSTEOSARCOPENIA, que es prevenible y tratable.
Las intervenciones eficaces y sencillas, como el entrenamiento de FUERZA (dosificado y adecuado al contexto personal) , la ingesta dietética adecuada de PROTEÍNAS y calcio, y el mantenimiento de niveles adecuados de VITAMINA D3, tienen un doble efecto positivo en el hueso y el músculo, reduciendo las caídas, las fracturas y, consecuentemente, la fragilidad, la discapacidad y, por último, la mortalidad.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28733716
The best exercise is the best medicine ;-)
Felipe isidro.

Osteosarcopenia: where bone, muscle, and fat collide. - PubMed - NCBI Osteoporos Int. 2017 Jul 22. doi: 10.1007/s00198-017-4151-8. [Epub ahead of print] Review

A Harvard nutrition expert explains why the advice to eat 'everything in moderation' is 'useless' 06/06/2017

MODERATE Y DALE PLACER A TU VIDA
"Comé un poco de todo"

Intentare resumir lo que escribio David Ludwig un investigador de Harvard en:
http://www.businessinsider.com/everything-in-moderation-advice-wrong-2016-1?IR=T

Comer "De todo con moderación" es un consejo que escuchamos a diario, de "expertos", leemos en revistas y escuchamos en radios.

También nos hablan de "dietas balanceadas", (lo que imagino es una hamburguesa con papas fritas en una mano y dos hotdog en la otra)

Recomendar "MODERACIÓN" es en el mejor de los casos inútil
Hay alimentos que debemos recomendar comer en gran cantidad (Aceite de oliva, frutos secos, palta) y otras cosas que NO debemos recomendar como azúcar

Recientemente se publicó un estudio en New England Journal of Medicine (http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1200303 ) donde estudiaron a un grupo de más de 7.000 personas con riesgo elevado de desarrollar enfermedades del corazón, y se les asignó una dieta mediterránea con una gran cantidad de aceite de oliva, o una dieta mediterránea con una gran cantidad de frutos secos, o consejos para comer las dietas bajas en grasas ampliamente difundidas.
Los investigadores en realidad tuvieron que interrumpir precozmente el estudio debido a que las tasas de enfermedades cardíacas fueron muy bajas en los grupos que comían muchas grasas saludables razón por la cual "habría sido poco ético continuar con el grupo de dieta baja en grasa."

Estos resultados sugieren que recomendar el consumo de alimentos especialmente saludables como el aceite de oliva y frutos secos "con moderación" no era suficiente. Hay algunos alimentos que necesitamos para llenarnos, y otros que debemos reducir al máximo. (Cuando se trata de golosinas, o bollería recomendar NINGUNO es mucho mejor que recomendar moderación)

Existen mas estudios que refutan la idea de MODERACIÓN

Un estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition (http://ajcn.nutrition.org/content/69/3/440.long) encontró que comer una "alta variedad de dulces, aperitivos, condimentos, e hidratos de carbono", pero una baja variedad de verduras produjo tasas mas altas de obesidad.

Otro estudio (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3357245/ ) encontró que en diabetes tipo 2 el riesgo disminuye cuando la gente comía una gran variedad de verduras, Por lo que comer muchas verduras - y no sólo una cantidad moderada - parece ser la mejor idea.

Y un estudio publicado en PLoS ONE (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4627729/) este último año analizó las dietas y los riesgos relativos de obesidad y diabetes entre casi 5.000 adultos estadounidenses. Los resultados fueron contundentes en contra de uno de los axiomas más persistentes de nutrición.
"Nuestros resultados cuestionan la idea de que 'comer de todo con moderación' conduce a una mayor calidad de la dieta o mejor salud metabólica", concluyeron los autores . "Nuestros hallazgos apoyan la importancia de la calidad de la dieta, independientemente de la diversidad."

Observación personal: No tengo ningún paciente que sienta necesidad imperiosa de comer coliflor, o alcaucil, o que empiece a comer palta y no pueda parar, pero...si los tengo con chocolates, helados, bollerías, sustancias repletas de azúcar que no existen en la naturaleza. Un ejemplo que si existe son las frutas, donde muchas de ellas nos incitan a comer como si no hubiera un mañana, pero las frutas portan las fibras y solo existen en su estación (corto periodo de tiempo).
Por esta razón cuando tu nutricionista te hable de placer, que no te engañe, la COMIDA REAL, no produce deseos irrefrenables de comer y la COMIDA REAL produce saciedad, la comida ultraindustrializada NO LO HACE.
por Esteban Larronde

A Harvard nutrition expert explains why the advice to eat 'everything in moderation' is 'useless' Scientific research just doesn't support the popular mantra.

Photos 09/02/2017

Seguimos en verano 💪👌

07/10/2016

La caminata frente a la salud

Si el objetivo es aumentar el daño, nada mejor que indicarla. En caso contrario entrenar la fuerza. Sugerencias de la ciencia.

Jorge Roig (2015)

Decir que la caminata es la primera y casi excluyente sugerencia a indicar por muchos a los sedentarios en general y a los obesos en particular, no es verdaderamente estar haciendo algún aporte a alguien. Esa prescripción de actividad física, en la inmensa mayoría de los casos, no tiene sustento científico de consideración, al menos sin un sesgo demasiado grosero al valorarla como propuesta en el territorio de la salud. Quien diga lo contrario falsea a la gente, a la ciencia seria y así mismo, porque buscar apoyo en documentación que avale la caminata no devuelve necesariamente resultados que documenten que ella no tiene efectos colaterales indeseables, más allá de que algunos de los “buenos” puedan ser deseados de conquistar por cierto número de personas (y solo ellos). Finalmente estos aportes que puede hacer la caminata, y que son valorizados como correctos, pueden perfectamente conquistarse con otras formas de ejercitación que, además, no tienen procesos de desadaptación indeseados como sí los puede desencadenar la marcha.
Cuando alguien es sedentario (y a demás obeso), posee normalmente el umbral de rendimiento tan bajo que con un mínimo de estrés funcional el mismo se eleva y entonces se transita por un campo de aptitud superior. Pero ello no habla de calidad de vida ni mucho menos de mejora de la salud. Porque aumentar el Vo2max, como por ejemplo elevándolo de 28 a 32ml/kg de peso corporal, no expresa ni rendimiento deseable ni de aumento de la calidad de vida, salvo para quien está con un estado de salud nada envidiable. En el campo de la fuerza muscular sería como afirmar que alguien ha mejorado sustancialmente la misma porque antes no lograba levantarse de una silla sin ayuda y ahora al menos se logra parar. Salud? Mejora en la calidad de vida? Debiera pensarse en lo que tan ligeramente se expresa, al menos por respeto a las expectativas de la gente.
Bastantes trabajos han investigado las respuestas a la marcha entre sujetos magros (SM) y obesos (SO), algunos de los cuales realmente son suficientemente interesantes como para sugerir su lectura. Uno de ellos fue llevado a cabo por Maffiuletti y colegas, dando evidencia allí que los SO poseen una fuerza relativa más baja en sus piernas (Maffiuletti NA et. al., Differences in quadriceps muscle strength and fatigue between lean and obese subjects. Eur J Appl Physiol.2007). Justamente esto puede dar lugar, tal como lo describe Zajac, a fatiga y debilidad en músculos tan importantes como los vastos y el glúteo medio, lo que genera a un patrón de marcha anormal y predispone a lesiones músculo-esqueléticas e incluso a patologías como la osteoartritis o dolores en la espalda baja (Zajac FE, Neptune RR, Kautz SA. Biomechanics and muscle coordination of human walking: Part II: Lessons from dynamical simulations and clinical implications. Gait Posture. 2003).
En otro trabajo donde se evaluó la fuerza del cuádriceps en SO vs SM, Wearing dio evidencia que la musculatura del cuádriceps estaba más debilitada entre los primeros, manifestándose ello como con menor resistencia a la fatiga (Wearing SC. et. al. Musculoskeletal disorders associated with obesity: a biomechanical perspective. Obes Rev. 2006), algo que también mostró el antes citado de Maffiuletti. En estas condiciones de debilitamiento de la musculatura de las piernas hay razones para asegurar que la rodilla se puede ver seriamente afectada por la locomoción, manifestándose con alteraciones del cartílago articular de la rodilla y esclerosis subcondral en dicha región, tal como lo documenta Hurley en su investigación con obesos en situación de marcha (Hurley MV. Muscle dysfunction and effective rehabilitation of knee osteoarthritis: What we know and what we need to find out. Arthrit Care Res. 2003).
En una investigación concretada por Amaro y colaboradores, estos investigadores evaluaron el comportamiento del glúteo medio durante la marcha. Se reconoce a este músculo un protagonismo primario en la estabilización de la pelvis en situación de marcha. Estos autores acabaron por concluir que, producto de la debilidad del referido músculo, se ha asociado la misma a osteoartritis de cadera, por lo que sugieren hacer primero un fortalecimiento adecuado de este músculo antes de enrolarse en caminatas (Amaro A, et al., Appell HJ. Gluteus medius muscle atrophy is related to contralateral and ipsilateral hip joint osteoarthritis. Int J Sports Med. 2007).
En línea con lo anterior, 17 años antes ya las investigaciones de Cooper y colaboradores habían advertido que la obesidad asociada a la marcha era un factor de riesgo independiente para la osteoartritis de cadera (Cooper C, Inskip H, Croft P, Campbell L, Smith G, McLaren M, Coggon D. Individual Risk factors for Hip Osteoarthritis: Obesity, Hip Injury and Physical Activity. Am J Epidemiol. 1998).
Relativamente a esto último, recientemente Crossley y colegas afirmaron que la debilidad de la musculatura de la cadera puede estar relacionada con patologías de rodilla (Crossley KM Altered hip muscle forces during gait in people with patellofemoral osteoarthritis. Osteoarthritis and Cartilage. 2012), algo que debería ser debidamente considerado, tal como lo había expresado Cooper bastante antes, en razón de la estrecha relación que hay entre la obesidad y la osteoartritis de rodilla (Cooper C, Snow S, McAlindon TE, Kellingray S, Stuart B, Coggon D, Dieppe PA. Risk factor for the incidence and progression of radiographic knee osteoarthritis. Arthritis Rheum. 2000).
La sobrada evidencia que existe sobre los efectos negativos de la marcha en poblaciones de personas sedentarias es tan elevada y contundente como la que hay sobre las necesidades de entrenar la fuerza en esas personas.
Quizás cuando el profesional aprenda y comprenda que la mejor manera de perder fuerza es caminando, allí dimensione su irresponsabilidad al indicar lo incorrecto y solicite la mejora en aquel territorio que él viene negando sin fundamento ni criterio.

Para reflexionar…

25/09/2016

Dinapenia, salud cardiovascular y expectativa de vida

Un mensaje especial para la Cardiología y la Pediatría

Jorge Roig (septiembre 2016)

Si algo no puede ponerse en causa es la necesidad que tenemos de poseer fuerza para nuestro día a día. En este aspecto, que ella sea insuficiente en manos, brazos y piernas conduce a discapacidad, mayor número de caídas y finalmente al denominado sindrome de fragilidad, generando todo ello la dependencia de terceros y afectando muy frecuentemente por esa situación el foro psicológico de la persona. Bajo esta condición es frecuente entrar en estados depresivos que agravan sensiblemente la salud ya deteriorada. Sobre ello se han explayado varios investigadores desde hace un tiempo, tal como Guralnik (Guralnik JM, et al. Lower-extremity function in persons over the age of 70 years as a predictor of subsequent disability. N Engl J Med, 1995) y también más recientemente Lang, entre otros (Lang T, et al. Sarcopenia: etiology, clinical consequences, intervention, assessment. Osteoporos Int 2010).
Es de interés señalar acá que hay varios estudios que muestran una fuerte correlación entre la fuerza de prensión de manos y la de extensión de rodillas, como es el caso del trabajo de Bohannon realizado con personas de entre 18 y 85 años de ambos sexos (Bohannon RW, et al. Grip and knee extension muscle strength reflect a common construct among adults. Muscle Nerve, 2012). De allí que muchos investigadores consideren que la evaluación de la fuerza de agarre es una prueba muy simple y eficaz a los fines diagnósticos y pronósticos.
En dos estudios recientes conducidos por Cesari (Cesari M, et al. Skeletal muscle and mortality results from the InCHIANTI Study. J Gerontol A Biol Sci Med Sci 2009) y por Newman (Newman AB, et al. Strength, but not muscle mass, is associated with mortality in the health, aging and body composition study cohort. J Gerontol A Biol Sci Med Sci 2006), los investigadores dieron evidencia que la fuerza era un predictor más sensible de mortalidad que la masa muscular.
Sin dudas que lo anterior ha abierto un enorme interés entre los científicos, no solo por la expectativa de vida de las personas sino también porque es mucho más fácil y rápido ganar niveles de fuerza que incrementos de la masa muscular.
Dada la trascendencia que ha tomado el estudio del músculo en distintos investigadores, parece que la orientación va tomándose cada vez con mayor énfasis hacia las implicancias que tiene la pérdida de fuerza no solo en las etapas avanzadas de la vida sino también entre las personas de mediana edad.
Al respecto, se ha dado evidencia que la baja fuerza muscular en estas fases predice la discapacidad y la mortalidad. Rantanen, sobre este punto y utilizando un estudio sobre más de 8 mil hombres, afirma que la fuerza es un predictor fuerte e independiente de la disminución del estado de salud y mortalidad. En esa investigación logró documentar que los que tenían menor fuerza al inicio del estudio eran más propensos a morir durante el seguimiento posterior de 30 años (Rantanen T. Muscle strength, disability and mortality. Scand J Med Sci Sports 2003).
Abonando aun más lo anterior, pero ahora en un estudio de seguimiento de 24 años llevado a cabo con más de 1 millón de adolescentes de entre 16 y 19 años, Ortega y colaboradores concluyen que "la fuerza muscular baja en los adolescentes es un factor de riesgo emergente para las principales causas de muerte en la edad adulta, como el suicidio y las enfermedades cardiovasculares”. Y agregan que “El tamaño del efecto observado en todas las causas de mortalidad fue equivalente a la de los factores de riesgo bien establecidos, como el IMC elevado o la presión arterial”. Vaya aquí una seria advertencia para los pediatras negadores del entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes.
Si bien no son pocos los artículos que pueden encontrarse sobre las implicancias múltiples que representa la pérdida de fuerza (203.087 tan solo en NCBI), vale acá traer uno recientemente publicado en el muy prestigioso journal THE LANCET de julio de 2015 denominado “Prognostic value of grip strength: findings from the Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE) study” de Leong y colegas.
Varias son las cuestiones a destacar del mismo, entre las que pueden resaltarse que participaron más de 139 mil personas, que sus edades estuvieron entre los 35 y 70 años de edad, que ellas eran de diferente estrato socioeconómico y cultural, y que se realizó en 17 países, incluida la Argentina. Las conclusiones son más que significativas, ya que los investigadores documentan dos cuestiones: 1) que la fuerza de agarre es un fuerte predictor de la mortalidad cardiovascular y 2) un moderadamente fuerte predictor de la incidencia de enfermedad cardiovascular. Pero además agregan textualmente que “la baja fuerza de agarre se asocia con tasas de letalidad más altas en las personas que desarrollan la enfermedad cardiovascular o no cardiovascular. Estos hallazgos sugieren que la fuerza muscular es un factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular incidente y puede predecir el riesgo de muerte en las personas que desarrollan la enfermedad de naturaleza cardiovascular o no cardiovascular”. Relativo a esto último, los investigadores documentaron que entre las personas con incidente de infarto de miocardio, la mayor fuerza se asoció con baja tasa de mortalidad relativamente a quienes tenían bajos niveles de fuerza. También demuestran en este trabajo que la baja fuerza de prensión se asocia a una mayor susceptibilidad de muerte cardiovascular en quienes padecen dicha patología. Justamente esto ya había sido destacado en un estudio previo llevado a cabo por Silventoinen y colegas en más de 1 millón de individuos (Silventoinen, K, et al. Association of body size and muscle strength with incidence of coronary heart disease and cerebrovascular diseases: a population-based cohort study of one million Swedish men. Int J Epidemiol. 2009).
Como puede verse, y aun no pudiendo clarificarse demasiado las razones o vínculos entre la salud y la fuerza (la genética ha comenzado a explicar algunas cosas al respecto, como es le caso de los genes PIK3R2, PDK4, PKN2, NDUFS1, etc.) distintos aportes va haciendo la ciencia en cuanto a la asociación inversa que existe entre ellas. Así entonces, seguir negando la atención de esta capacidad en todas las etapas de la vida forma parte de un alarmante desconocimiento o, peor aun, de un estado de suprema estupidez humana.

Para reflexionar…

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