Esperanza Ortiz López
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06/11/2025
Defender las tradiciones mexicanas
Por Ramón Rosales Córdova
En tiempos donde la prisa moderna nos empuja a olvidar quiénes somos, preservar las tradiciones se convierte en un acto de resistencia. No es un gesto romántico ni una simple nostalgia por lo antiguo; es una necesidad vital. Las tradiciones son la memoria viva de un pueblo, es lo que une el pasado con el presente y nos da sentido. Sin ellas, ¿qué nos queda? Un país que no recuerda su historia, que no honra sus mu***os, que no celebra sus colores, se condena a perderse en el mar de la masificación mundial. El 2 de noviembre no es solo una fecha en el calendario, es un acto de identidad. El día de mu***os representa uno de los símbolos más profundos y hermosos de la cultura mexicana. No debe verse como una fiesta vacía ni un espectáculo para turistas; es una manifestación de respeto hacia quienes ya no están. Es el reconocimiento de que la muerte no es un final, sino una parte inseparable de la vida. Sin embargo, cada año se puede ver cómo algunas personas reducen esta celebración a disfraces y fotos para redes sociales, sin comprender el peso simbólico que encierra. Y entra aquí la pregunta de ¿en qué momento dejamos de explicar el porqué de nuestras costumbres?
Por eso, la tarea de educar va mucho más allá de enseñar matemáticas o español. Educar también es enseñar a sentir orgullo por lo nuestro, a mirar nuestras raíces con respeto y gratitud. En ese sentido, las escuelas antorchistas han demostrado una profunda conciencia de lo que significa formar a la juventud. No se limitan a transmitir conocimientos, sino que cultivan el alma del estudiante, lo vinculan con su comunidad, con su historia y con su país. Y esa es la verdadera educación, la que siembra identidad.
Durante los pasados días las escuelas antorchistas de todo el país organizaron altares, concursos de catrinas, danzas y bailes tradicionales. Pero lo más valioso no fueron las flores ni el papel picado, sino la intención que movió todo eso, mantener viva la memoria colectiva. Cada altar fue una lección de historia, cada baile un recordatorio de que México está hecho de resistencia. Cada estudiante que participó comprendió, tal vez sin saberlo, que honrar a los mu***os es también defender el derecho a una vida digna para los vivos. Porque de eso se trata. Preservar las tradiciones no es solo rendir homenaje al pasado, sino fortalecer el presente. Un joven que reconoce en México su hogar, que entiende el valor de sus raíces, será un joven dispuesto a defenderlo. ¿Cómo esperar que alguien luche por su país si no siente que le pertenece? Las tradiciones, cuando se enseñan con sentido, generan pertenencia. Y la pertenencia genera compromiso. De ahí la importancia de que estas fechas no pasen desapercibidas, de que las escuelas sigan siendo ese espacio donde se cultive de manera integral a los jóvenes. Es enseñar que México no es un simple territorio, sino una herencia que debemos cuidar. Por eso reconozco la labor de todas las escuelas antorchistas, de sus maestros y alumnos, que en estos días demostraron que la educación popular no se limita al aula, sino que se extiende a la vida misma. Ellos mantienen viva la llama que muchos pretenden apagar, la llama del pueblo consciente, orgulloso y organizado.
Preservar las tradiciones no es un gesto del pasado, sino una apuesta por el futuro. En cada flor de cempasúchil, en cada copal encendido, hay una promesa, no olvidar quiénes somos. Y mientras existan escuelas y jóvenes que sigan levantando altares y cantando a la muerte con dignidad, México seguirá siendo ese país que resiste, que recuerda y que lucha. Porque solo un pueblo con raíces puede crecer hacia un mundo más justo.
01/11/2025
Del discurso oficial al hecho, hay mucho trecho
Por Ramón Rosales Córdova
Desde hace siglos los historiadores y líderes inteligentes y honestos han expresado y documentado que la forma de cómo mantener adormecidos a los pueblos, a los trabajadores y otros sectores es diciéndoles lo que quieren escuchar, decirles por ejemplo que conocen sus problemas, los problemas sociales y que saben cómo resolverlos y así mantenerlos con la esperanza de que en un plazo relativamente corto empezarán a ver los resultados como cuando Fox dijo que hasta un “bocho tendría cada mexicano” y como aquel otro que dijo que “la gasolina bajaría a diez pesos el litro en cuanto ocupara la presidencia de la república”, que tienen ya un plan de trabajo bien diseñado porque son inteligentes y están preparados para gobernar, y de esta manera convertir un país atrasado en un país de avanzada, esta píldora adormecedora es la que aplican todos los gobiernos sean del color que sean y ahí seguimos patinando hasta nuestros días.
Los discursos de los últimos 7 años con el gobierno morenista no cambian ni es diferente a los que han pasado por el mismo lugar, el discurso oficial no pasa de ahí, sigue siendo un discurso que al compararlo con los hechos, con la realidad, no se corresponde; son tantos los problemas de nuestro país que el actual gobierno solo los quiere resolver con puras mañaneras, pero México necesita un mandatario que vaya al fondo de los problemas y que tenga una visión política clara respecto a las prioridades que el país necesita resolver, así como saber prevenir las consecuencias de los desastres naturales de los últimos días como los que han azotado a estados como Veracruz, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí. Debe hacer obras públicas que eviten en gran medida el desborde de los ríos y generar salidas de agua a través de canales ahí donde se requiera, evitando así que pierdan la vida muchos inocentes, pero aquí entra en juego otro fenómeno, ¿por qué ocurre esto a los trabajadores, al pueblo en la mayoría de los casos?, porque a eso los ha orillado el régimen y modelo neoliberal y que el actual gobierno morenista lo sigue fomentando y fortaleciendo con su política, aunque no lo acepten ni lo vean así, pero estos son los hechos, aunque sus discursos suenen halagadores, no vemos ni un ápice de transformación solo escuchamos discursos huecos, vacíos, ¿Cómo confiar entonces en los discursos presidenciales si cada año ocurre lo mismo? Esto es lo que un mandatario responsable realmente tendría que analizar primero y no solo hacer promesas cuando siendo candidato hace campaña sabiendo que no podrá cumplir lo que pregona.
Existe pues mucho discurso oficial en todos los niveles y hechos nulos que no demuestran en qué aspectos está avanzando nuestro país, pero lo que sabemos porque lo vivimos es que estamos estancados, no hay progreso porque no se le pone atención a las prioridades del país, solo se da prioridad a los problemas del partido en el poder que consiste en monopolizar todo el poder del “pueblo” para usarlo de acuerdo a sus intereses grupales o fraccionales, con todo esto se demuestra que del discurso oficial a hechos concretos hay mucha distancia e incluso se ignoran los problemas más candentes como las organizaciones criminales que actúan libremente y se criminaliza a quienes exigimos justicia en todos los aspectos, ¿Qué se espera de un gobierno que actúa así? Creo que nada bueno, por lo tanto el despertar del pueblo tiene que resurgir de su adormecimiento y por esto existen organizaciones sociales y políticas como el Movimiento Antorchista Nacional que preocupados por este mar de discursos buscamos hacer claridad a nuestros conciudadanos para que aprendan a analizar y a ser críticos de las políticas que implementa el gobierno morenista y que no están encaminadas a desarrollar nuestro país sino a monopolizar , a convertir en propiedad privada el poder, el control de todo para hacernos creer que es l forma más progresista para que un país como México salga adelante.
Los mexicanos no necesitamos aprendices de brujo, estamos en contra que se nos utilice como experimento político para ver qué pasa, la misma historia nos ha demostrado como debe de ser un gobierno realmente democrático y como puede progresar , ahí está la lección histórica, lo que falta es entenderla y saberla aplicar y eso es lo que no saben los de la cuarta transformación y siguen empecinados en que lo saben todo cuando internamente ni ellos se entienden porque no tienen la calidad moral ni el nivel político para gobernar un país que tiene el deseo de progresar y vivir en paz. Los verdaderos mexicanos amamos a nuestro país y lo defenderemos de las fuerzas internas que solo buscan someternos a base de reformas legales y muchas otras formas pero lo que hace falta es un verdadero partido de clase formado por gente con otra calidad moral y que realmente sienta y haga suyos los problemas para resolverlo en serio, pero el actual gobierno no siente eso, y por eso no puede resolver los problemas que más aquejan a la clase trabajadora por ejemplo lo sucedido últimamente con los desastres naturales , ahí están demostrando qué tipo de gobierno son, no se nota preocupación, el hecho de que vayan al lugar de los hechos no refleja eso, ya que la verdadera preocupación debe consistir en prevenir esas consecuencias , realizando obra pública con nuestros impuestos y no malgastándolo en campañas y mañaneras que nada resuelven y solo sirven para hacerse propaganda y hacerse las victimas de gobiernos anteriores , y la pregunta aquí es ¿Cuántos problemas han resuelto con las mañaneras y haciéndose las víctimas de toda crítica?, ¿cuánto dinero de nuestros impuestos se han gastado o malgastado en todo esto? al parecer no hay evidencia clara, todo se ha reducido a corrupción, ese mal que dicen atacar pero se ha convertido en su compañera de viaje, las mañaneras por lo tanto solo son utilizadas para acusar y atacar pero sin aceptar críticas ni errores o enmiendas a su trabajo, un gobierno así no lo necesitamos, México avanzará gracias a los trabajadores mexicanos y no gracias a un gobierno que mucho presume pero hace muy poco o nada.
30/10/2025
|| La pobreza que se transmite de generación en generación
Pedro Martínez Coronilla
Las cifras sobre la pobreza en México pueden parecer solo números, pero detrás de cada porcentaje hay historias reales de niños y jóvenes cuyo futuro está en peligro. Cuando miramos cómo la pobreza afecta específicamente a los más pequeños, los datos dejan de ser fríos y nos muestran una realidad que duele: la pobreza no es solo falta de dinero hoy, es una cadena que pasa de padres a hijos, robando oportunidades a las nuevas generaciones.
Los números que conocemos pintan un panorama preocupante. En 2020, casi la mitad de los niños y adolescentes indígenas (48.9%) vivía en pobreza extrema, esta cifra es 40 puntos más alta que la de los niños no indígenas.
Estamos hablando de menores que crecen sin comida suficiente, sin agua limpia y sin una casa digna. Estas carencias no solo les afectan hoy; marcan su cuerpo y su mente para siempre, limitando sus posibilidades de desarrollo.
Esta pobreza que afecta a tantos aspectos de la vida todavía alcanzaba al 60.8% de la población indígena en 2024. Para un niño, esto se traduce en obstáculos diarios. El retraso educativo afecta al 36.3% de los niños indígenas, frente al 24.2% de los demás niños mexicanos.
Un niño con hambre no puede poner atención en clase. Un joven que tiene que trabajar para ayudar en casa no puede seguir estudiando.
Sin educación, difícilmente encontrará buenos trabajos, y así la pobreza se repite de generación en generación. Los hijos de padres indígenas tienen mucha más probabilidad de crecer en hogares pobres. La pobreza, tristemente, se hereda.
Sin embargo, aunque el dinero en los hogares ha aumentado, con los apoyos del gobierno y el raquítico aumento en los salarios, la pobreza de raíz no desaparece. Esto nos dice que sacar a un niño de la lista de "pobreza extrema" no significa que ya tenga asegurado un buen futuro. Si ese dinero extra no viene acompañado de acceso a médicos de calidad, buena educación y entornos seguros, cualquier avance puede perderse.
La crisis en salud, que deja sin atención médica a 44.5 millones de mexicanos, es la prueba más clara de este problema. Para un niño, no tener doctor significa que una enfermedad simple puede convertirse en algo grave, o que un problema de salud no tratado puede marcar toda su vida.
La lucha contra la pobreza no puede ser solo dar dinero, necesitamos un plan completo que ataque las causas de fondo. Se requiere que el Estado garantice de verdad el acceso a salud, educación de calidad, comida nutritiva y entornos sanos. Esto significa mejorar las políticas públicas, fortalecer las instituciones y, sobre todo, combatir las grandes diferencias entre regiones que condenan a los niños a empezar la vida en desventaja.
La pobreza que sufren los niños y jóvenes no es solo un problema social; es una amenaza para el futuro de todo el país. Cada talento que se pierde, cada niño que no puede desarrollar su potencial nos empobrece como nación. Invertir en la infancia, romper el ciclo de la pobreza heredada, no es un gasto, es la mejor inversión que podemos hacer.
El futuro de México no se decide en las grandes cifras económicas, sino en la capacidad de asegurar que ningún niño o joven vea sus sueños truncados por una desigualdad que ellos no escogieron.
El porvenir de México no se decide en los índices estadísticos, sino en la capacidad de asegurar que ningún niño o joven vea su destino secuestrado por una desigualdad que nada tuvo que ver con sus sueños.
Los programas sociales han demostrado su eficacia para aliviar situaciones inmediatas, pero el desafío sigue siendo construir andamios sólidos que permitan a cada niño mexicano, especialmente a los históricamente marginados, escalar hacia un futuro digno.
La ruta está marcada: combinar el alivio inmediato con inversión estratégica en educación, salud e infraestructura básica.
Solo así podremos transformar la realidad que hoy condena a millones de niños y jóvenes a repetir los patrones de pobreza de sus padres. El tiempo de actuar es ahora, porque cada día que pasa significa más oportunidades perdidas, más talentos desperdiciados, más futuros robados.
https://x.com/PedroMtzCo/status/1982887441691537583?t=bzAMboxav4UDpmEaAIB2sg&s=08
18/10/2025
Luchar por Palestina es luchar por México
Por Ramón Rosales Córdova
En México se repite con frecuencia una idea tan cómoda como falsa, “tenemos suficientes problemas aquí como para preocuparnos por los de otros países”. Es una frase que parece sensata, casi patriótica, pero en el fondo es una excusa para no mirar más allá de nuestra propia comodidad. Una manera elegante de justificar la indiferencia. Se dice para no actuar, para no sentir, para no comprometerse. Sin embargo, lo que ocurre en Palestina no es un problema ajeno, es un espejo que refleja las raíces de nuestras propias desgracias.
Luchar por Palestina no es una moda ni un acto simbólico de buena voluntad internacionalista. Es, antes que nada, un acto profundamente humano. Es reconocer que el dolor del otro nos concierne porque el sufrimiento humano no tiene fronteras. No se trata solo de banderas ni de religión, sino de la defensa de la vida frente a un sistema que la desprecia. El pueblo palestino está siendo sometido por un aparato militar y económico que se ampara en la mentira de la “seguridad nacional” y el “derecho a defenderse”, pero que en realidad no busca defender, sino expandir, ocupar y borrar la existencia de todo un pueblo. Cuando se alza la voz por Palestina, se alza la voz contra ese mismo sistema que, con otros nombres y estrategias, también oprime en México. Porque aunque nos separen miles de kilómetros, nos une la raíz del problema, el capitalismo salvaje y su afán por controlar territorios, recursos y cuerpos. Nos han enseñado a pensar que la guerra en Medio Oriente es un conflicto lejano, ajeno a nuestras preocupaciones cotidianas. Pero lo que allá se libra con bombas y ocupación militar, aquí se libra con despojo, miseria y violencia. Es el mismo enemigo, con distinto uniforme.
La presidenta dijo hace un tiempo que México debía “ceñirse a la política exterior”. Una frase diplomática, medida, políticamente correcta. Pero ¿qué significa “ceñirse” cuando lo que está en juego es la dignidad humana? ¿Puede una nación que se dice libre y soberana guardar silencio ante el exterminio de un pueblo entero? La neutralidad frente a la injusticia no es prudencia; es complicidad. México, país con una historia marcada por la colonización y la resistencia, no puede darse el lujo de callar. Callar frente al genocidio palestino es traicionar nuestra propia memoria, la de los pueblos originarios que también fueron despojados, humillados y silenciados.
Decir que México tiene sus propios problemas es una verdad a medias. Claro que los tiene la pobreza, violencia, desigualdad, corrupción y más. Pero esos males no nacen de la nada. Tienen un origen común con lo que hoy ocurre en Palestina, un sistema económico global que convierte la vida en mercancía y la tierra en botín. Ese mismo sistema que patrocina guerras allá, promueve el hambre y la dependencia aquí. No hay fronteras para la ambición del capital, donde haya agua, petróleo, minerales o mano de obra barata, habrá interés, invasión y sometimiento. Hoy la guerra es en Gaza; mañana, si conviene al mercado, podría ser en Nuevo León, en Veracruz o en cualquier rincón del país.
Por eso, luchar por Palestina también es luchar por México. No por solidaridad romántica, sino por conciencia de clase. Porque si permitimos que un pueblo sea exterminado impunemente, estamos aceptando que la vida humana vale solo lo que el sistema dicta. Y cuando el sistema deja de distinguir entre razas, religiones o geografías, nadie está a salvo.
Tecomatlán lo entendió hace mucho. En un país donde reina la apatía y donde los poderosos promueven la división, ese pueblo decidió organizarse, educarse y resistir. Por eso, cuando colocó la bandera palestina en su entrada, no fue un gesto simbólico ni una provocación política, fue una declaración de principios. Fue decirle al mundo que la solidaridad no se decreta, se construye. Que la unidad política y de acción no surge de la nada, sino del trabajo colectivo, de la conciencia y de la lucha que se ha sostenido por más de cincuenta años. La bandera palestina en Tecomatlán representa más que apoyo internacional, representa coherencia ideológica. Representa la convicción de que todos los pueblos tienen derecho a vivir en paz, con dignidad, con soberanía. Y que ese derecho solo puede garantizarse con la organización y la unidad de los oprimidos.
El sistema capitalista nos quiere fragmentados, desconfiados unos de otros, convencidos de que no hay alternativa. Nos repite que la política no sirve, que la lucha colectiva está pasada de moda, que cada quien debe salvarse como pueda. Y mientras tanto, acumula riquezas sobre cadáveres. Frente a eso, la solidaridad internacional se vuelve un acto revolucionario. Alzar la voz por Palestina es negarse a ser cómplice de un mundo que normaliza la barbarie.
Decir “Palestina libre” no es un eslogan vacío, es un grito que nos recuerda que la libertad de un pueblo está ligada a la libertad de todos. Que si un pueblo resiste, todos los pueblos se fortalecen. Que la dignidad no se negocia ni se somete. México no puede ser un espectador silencioso ante la injusticia, porque su propio pueblo ha sido víctima de las mismas manos que hoy bombardean Gaza, las manos del capital, del imperialismo, del desprecio a los pobres. Y si queremos un país distinto, debemos empezar por mirar más allá de nuestras fronteras, entendiendo que la lucha es una sola, aunque se exprese en distintos idiomas.
Luchar por Palestina es luchar por México. Porque cuando un pueblo despierta, todos los pueblos avanzan. Porque su resistencia nos enseña que la dignidad humana no tiene fronteras, y que mientras exista un solo ser humano capaz de decir “no” ante la opresión, todavía habrá esperanza para todos.
17/10/2025
|| Sin crecimiento, más deuda y mala distribución del gasto público
Pedro Martínez Coronilla
El crecimiento económico en el sexenio de AMLO fue apenas del 1.7%, el actual sexenio no ha tenido una mejora sustancial, pues el crecimiento estimado para el próximo año está entre 0.4 y 1.4 %. Lo que refleja una falta de inversión pública y privada, generación de empleos insuficientes, aumento del empleo informal, no hay por lo tanto la generación de riqueza necesaria para hablar de un desarrollo económico sano y que provoca dos grandes males que completan un panorama nada halagüeño.
En 2019, el monto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) fue de 5.8 billones de pesos (bdp) y ahora Claudia Sheinbaum propone que sea de 10.1 para 2026, que se acerca al doble de hace un sexenio. Igualmente ocurrirá con la deuda pública que, en 2018, era de 10 bdp y en 2026 llegaría a 20.3 bdp, de acuerdo con un estudio especializado de la asociación civil México Evalúa.
Esta cantidad equivale a una deuda de 151 mil pesos por cada mexicano; su monto global alcanzará un nivel histórico y “representará aproximadamente el 52.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB); y paulatinamente le sumaremos carga a las futuras generaciones”, explicó para la Revista Buzos de la noticia. Alejandro Tamez director general del Grupo de Asesores en Economía y Administración Pública.
Los de créditos que desde el gobierno de López Obrador han recibido los gobiernos de la 4T provienen del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.
Aunque se niega rotundamente que la presidencia de la república no ha endeudado más al país, desde el 28 de diciembre de 2018 se firma el primer crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo por un monto de 500 millones de dólares.
Por lo que el paquete económico del 2026, o en otras palabras, así piensa gastar los más de 10 billones de pesos; costo financiero de la deuda: 4.1% del PIB (1.57 bdp).
Inversión pública 2026, 1.25 bdp (3.2% del PIB): Pemex: casi 50%. Trenes de pasajeros: 20%. CFE 11%.
Para los Programas del Bienestar, 987 mil mdp (10% del gasto social) y esto no está mal, que bueno que se le dedique una parte significativa del gasto social, pero aquí vienen las consecuencias.
En salud, 996.5 mil mdp, equivalente al 2.6% del PIB (lejos del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud). En México, más de 44.5 millones de personas carecen de acceso a servicios de salud.
En Educación, se tiene destinado el 3.1% del PIB. Solo el 22% del presupuesto de los programas prioritarios sociales se dedicarán a infancias, adolescencias y juventudes.
En Seguridad: de 70.4 mil mdp se recorta a 60.1 mil mdp (-10 mil mdp) increíble.
Secretaría de Marina: de 65.9 mil mdp a 65.8 mil mdp y
SEDENA: de 158.2 mil mdp a 170.7 mil mdp
Pero las malas noticias siguen, pues el gobierno federal continúa con el castigo a estados y municipios.
En la distribución del gasto federalizado, el gobierno federal controla el 80%, los 32 estados apenas reciben el 16% y los 2477 municipios solo el 4%.
El recorte es de más de 20 mil mdp, dinero que se dirige a la Secretaría del Bienestar (programas sociales). Pero que se verán afectados los presupuestos para pavimentación, drenaje, caminos rurales, hospitales y seguridad pública. Los fondos para comunidades indígenas y afrodecendientes, entre 2018 y 2020 ya se habían eliminado.
Controlar los recursos públicos para someter a estados y municipios, castigar a los gobiernos que no son afines a morena, las necesidades básicas como salud, educación, seguridad, infraestructura social no son prioritarias para los gobiernos de la 4T, les importa el control de los municipios y entidades que fueron concebidos como territorios autónomos, encabezados por el gobierno federal, pero capaces de gobernarse y facultados para administrar sus recursos y su presupuesto.
Se atenta contra la autonomía y la escasa libertad de los ayuntamientos municipales, sin un presupuesto suficiente, será una más de las afrentas contra el pueblo mexicano, que más temprano que tarde contribuirá a despertar su conciencia y organización, para construir una sociedad más justa para todos
11/10/2025
Corrupción, congénita al sistema capitalista
Ing. Ramón Rosales Córdova
El modelo neoliberal capitalista, es un modelo productor de riquezas en su máxima expresión, produce riqueza en exceso, que se ve reflejada en un arsenal de mercancías de todo tipo, necesarias o no para la existencia del ser humano primordialmente, pero resulta que quienes la producen son los trabajadores, pero los obreros no la pueden disfrutar, porque los dueños de los medios de producción se quedan con la mayoría de esas ganancias y a los obreros solo les reparten migajas para que no mueran.
Las migajas que les reparten en esencia son a través de un salario, una remuneración por su trabajo realizado, eso dicen los señores burgueses, cosa que no es cierta, tan solo se les paga el gasto de energía que es utilizado durante la jornada de trabajo para que puedan sobrevivir y mantener así la condición de patrón-obrero. Permítanme decir que esto viene a colación por el tema a tratar en mi humilde opinión que quiero describir en este breve artículo. El desenvolvimiento y desarrollo del modelo capitalista, donde unos pocos, muy pocos, gana mucho y la otra gana poco que son los trabajadores. Gana solo para no morir de hambre, miserias es lo que reciben. Todo lo antes dicho no se puede separar del modelo en cuestión, tal modelo económico no puede existir sin estas reglas, moriría irremediablemente.
La corrupción, se reproduce con toda facilidad dentro del sistema capitalista, porque simple y sencillamente a eso invita el modelo económico productor de grandes riquezas a costa de lo que sea y como sea y se lo quedan algunos. Hoy, en nuestro tiempo en México, un país de inmensas riquezas naturales, bosques, selvas, minas, tierras raras, mares aun inexplorados, ríos subutilizados, grandes extensiones de campos agrícolas y ganaderos, etc. Además, con un plus que es nuestra gente noble y trabajadora se vive una desigualdad inaudita e increíble en pleno siglo XXI.
El gobierno federal en turno (la cuarta transformación) en su segundo piso ha dicho hasta el cansancio, claro está, con toda intención de que el pueblo se la crea, cómo dice el dicho “repite una mentira mil veces y se hará verdad”. La idea es que, si una mentira se repite lo suficiente, la gente terminará aceptándola como una verdad, es así como la 4T ha dicho que el modelo neoliberal capitalista está mu**to y enterrado. Yo me pregunto, ¿El modelo capitalista no es aquel donde existen dos clases sociales diametralmente opuestas, burguesía y proletariado?
Eh aquí el meollo del asunto, mientras existan clases sociales con intereses opuestos, el modelo capitalista estará más que vivo que nunca y con todos los males congénitos a él.
La corrupción en la respetada institución de La Marina la provoca el modelo capitalista, pero la motivo, la incito la clase gobernante en turno, una vez que el gobierno morenista le confiere atribuciones que no son propias de su esencia y existencia en el marco legislativo.
El modelo capitalista en sus entrañas engendra la corrupción, por ejemplo la Marina, institución respetada compuesta por seres humanos de carne y hueso inmersos en un sistema capitalista y neoliberal que promueve y prolija el modus vivendi, no puede sustraerse a dicho sistema y caen en la tentación, como moscas ante la miel. “La Secretaría de Marina lamentó este miércoles el fallecimiento de uno de sus miembros en Tamaulipas este lunes 8 de septiembre. Si bien la SEMAR no informó los detalles al respecto, fuentes indicaron que se trataría del capitán Abraham Pérez Ramírez, presuntamente involucrado en la red de huachicol.” https://www.elfinanciero.com.mx/
El modelo socioeconómico capitalista no busca justicia y equidad, solo busca la máxima ganancia por sobre el humano, promueve y provoca la insensibilidad y falta de solidaridad ante nuestros congéneres y todo lo que le rodea.
“AMLO… Por ejemplo, ¿cómo demuestra que los miembros del Ejército y la Marina son automática y absolutamente incorruptibles, es decir, solo por ser militares? ¿Vienen acaso de otro planeta? Si hasta ahora ha sido así (lo que tendría que probarse), tal vez se explique porque no han tenido ocasión de corromperse (no olvidar que la sabiduría popular dice: “la ocasión hace al ladrón”); pero ¿podemos estar seguros de que todo seguirá igual cuando tengan en sus manos dinero y poder ilimitados? Y, ¿de dónde nace el temor a la privatización y al remate de bienes públicos en el futuro? ¿No habíamos quedado en que eso solo ocurre bajo un régimen neoliberal, un modelo corrupto y depredador que, por órdenes del presidente, ya está bien mu**to y enterrado? ¿Es que el neoliberalismo, como el Cid Campeador, sigue provocando pánico a sus enemigos aun después de mu**to? ¿Y qué con Pemex y la CFE? ¿Se pondrán también bajo administración militar o sus actuales y futuros jefes civiles fueron blindados contra la corrupción al nacer, como Tetis blindó a Aquiles en las aguas de la Estigia?” (Revista Buzos de Noticia Aquiles Córdova Morán 14/09/2021)
Los capitalistas, los poderosos dentro y fuera del gobierno actual, es claro que existen sectores que quieren sacarle todo el jugo al tema de la corrupción, y otros que abogan por “no hacer olas”, precisamente, porque saben la putrefacción que se esconden bajo la alfombra de la burguesía. Sin embargo, y como siempre hace la clase dominante, se instalan los problemas y nunca se va al fondo de estos.
Ya lo dijimos, la corrupción no es un mal pasajero, es intrínseca al carácter explotador del sistema capitalista, va más allá de las personas, de los nombres, de si se es honesto o no, de si alguien se queda con más o menos dinero.
La existencia de las clases poseedoras y las clases desposeídas son el fundamento de la corrupción y de todo el "tejemaneje" que podamos conocer. Un sistema socioeconómico que funda su existencia en la explotación de las mayorías por parte de una minoría, que se apropia del trabajo y la riqueza que éste genera, es “la madre del cordero”. Desde el momento en que un señor capitalista se apropia de la plusvalía generada por un trabajador, se construye y constituye la base material para la existencia de la corrupción en todos los niveles de la superestructura y estructura social, y dentro el aparato estatal que garantiza la existencia de la explotación.
El propio capitalismo se ha encargado de promover ideas a conveniencia, que se vuelven comunes, como el “roban, pero hacen”, frase que encierra, justamente, avalar el robo. Mientras existan clases socioeconómicas antagónicas habrá corrupción.
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04/11/2025