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31/08/2024
Aprendiendo de los Master de pie diabético
08/07/2024
El síndrome o enfermedad de Haglund se trata de la aparición de una deformación ósea (exostosis) donde se inserta nuestro tendón de Aquiles (en un hueso llamado calcáneo).
Dicha deformación se sitúa en la parte posterior del talón.
Sintomatología:
Esta prominencia ósea del síndrome o enfermedad de Haglund genera un roce continuo del tendón que a su vez altera la morfología de las partes blandas.
El dolor es evidente en la zona de inserción del tendón asi como la limitación de la movilidad en flexión dorsal.
En ocasiones este síndrome esta asociado a otras patologías, como las facistis plantares.
Predisponencia a aparecer
El síndrome o enfermedad de Haglund aparece con mayor frecuencia en:
Personas con pies cavos ( arco plantar aumentado).
Personas que hacen deportes de impacto, como el running de media y larga distancia.
Así mismo los futbolistas también tienen cierta tendencia a este síndrome o enfermedad de Haglund debido al trabajo tan intenso de la cadena muscular postero externa de sus piernas.
Personas con calzado demasiado apretado o que genere roce continuo en la zona de la inserción del tendón de Aquiles.
Tratamiento:
El tratamiento del síndrome o enfermedad de Haglund se podría categorizar en varios tiempos:
1º Tratamiento conservador: Se debe trabajar la zona de afectación con Fisioterapia realizando técnicas de terapia manual y analgésicas para disminuir la inflamación y la sintomatología.
Además, a medida que disminuye el dolor provocado por el síndrome o enfermedad de Haglund, se deben realizar una serie de ejercicios Así mismo, en esta primera fase, los podólogos pueden realizar una órtesis para evitar el roce continuo que genera la el dolor.
2º Tratamiento quirúrgico: En caso de nula mejoría del síndrome o enfermedad de Haglund habiendo cumplido la 1ª fase. Se propondría un tratamiento quirúrgico para la retirada (exéresis) de la prominencia ósea.
27/02/2024
La fascia plantar es una banda fibrosa y gruesa de tejido conjuntivo que se origina en la superficie inferior del calcáneo y que se extiende a lo largo de la planta del pie hacia los dedos.
Actúa junto con los ligamentos plantares para mantener el arco del pie y ayuda en la resupinación del pie durante la propulsión.
La fascitis plantar es una patología no inflamatoria degenerativa asociada a una sobrecarga o un estiramiento excesivos caracterizada por dolor y rigidez en la parte inferior del talón.
Dicho dolor se puede irradiar por la planta del pie a lo largo del recorrido de la fascia plantar y se caracteriza por ser más intenso a primera hora de la mañana y aumentar con la bipedestación tanto estática como dinámica (al caminar).
El término de fascitis plantar denota un carácter inflamatorio.
Más recientemente, sin embargo, el término de fasciosis plantar ha sido utilizado por numerosos autores, ya que describe más de cerca la naturaleza degenerativa de la fascitis sin que ello implique la inflamación.
Histológicamente se caracteriza por la ausencia de células inflamatorias, la abundancia de colágeno desorganizado y la hipertrofia fibroblástica, así como la hiperplasia vascular con fascículos tendinosos avasculares.
El resultado es una reducción del flujo nutricional para el tendón afectado, lo que compromete la reparación y remodelación de la matriz extracelular la cual es requerida para la regeneración.
Afecta a una proporción significativa de la población en algún momento de su vida.
Se la considera la causa más común de dolor en el talón.
Representa aproximadamente del 11% a el 15% de todos los problemas en los pies que requieren atención médica y varios estudios epidemiológicos colocan su prevalencia en un 10% en la población general y hasta un 22%.
Del 80% a 95% de los casos se resuelven con el tratamiento conservador, incluyendo reposo, analgesia, hielo, estiramiento, aparatos ortopédicos, fisioterapia y las inyecciones de esteroides. En los casos de persistencia, la terapia de ondas de choque extracorpóreas ofrece diversos grados de éxito.
Quirúrgicamente, la liberación tradicional de la fascia plantar, identificada como fasciotomía abierta obtiene mejores resultados.
La tasa de satisfacción es de 50% a 95%, con un periodo de recuperación de entre 4 a 8 meses.
No obstante se sabe que presenta una serie de contraindicaciones como la aprehensión del paciente, el prolongado tiempo de recuperación post-quirúrgica (4 a 8 meses), la inestabilidad del arco plantar, ruptura de la propia fascia y las tensiones excesivas en las estructuras circundantes así como el riesgo de dañar fibras nerviosas.
08/02/2024
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11/09/2023
El mal perforante plantar o también descrito como úlcera neuropática, es la complicación más grave de la neuropatía diabética.
Esta lesión ulcerosa en el pie diabético puede tener su origen en la neuropatía motora, sensorial o autónoma.
☢️LA NEUROPATÍA MOTORA.☢️
Provoca atrofia de la musculatura intrínseca del pie y por tanto deformidades óseas y rigidez articular, como por ejemplo dedos en garra o prominencias de las cabezas metatarsales a nivel plantar.
Cualquier deformidad ósea que no se adapte correctamente al calzado, conllevará un riego importantísimo de aparición de una úlcera neuropática.
Cuando los músculos flexores del pie experimentan una debilidad desproporcionada en relación con los músculos extensores, los dedos son desplazados hacia la deformidad en garra.
Esta acción separa la almohadilla grasa de las cabezas metatarsianas del pie.
La presión deja de estar distribuida a lo largo de una base amplia, y actúa en una zona estrecha debajo de las cabezas metatarsianas, que ya no cuentan con almohadillado graso.
La superficie plantar de las cabezas metatarsianas, las porciones salientes de las articulaciones interfalángicas (con más probabilidad de chocar contra la parte
superior de la puntera del zapato) y las puntas de los dedos del pie experimentan un riesgo aumentado de ulceración en presencia de
esta deformidad habitual.
Fuente: Levin y O’Neal. El pie diabético.
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